No ataca a la célula maligna directamente, sino que actúa evitando su desarrollo inhibiendo la membrana celular y evitando el desarrollo de nuevos vasos sanguíneos.
“Lo que vemos en la información que hemos recogido es que hay tres formas fundamentales de actuar: una es estimulando el sistema inmunológico del paciente o sea, se ha visto tanto en animales de experimentación como en los pacientes que lo han usado que hay un incremento de los glóbulos blancos de la sangre que son las celulas encargadas de la defensa de la inmunidad de la persona. En todos los procesos cancerosos la inmunidad juega un papel importante e incluso se plantea que hay algunos tipos de cáncer donde el papel inmunológico es determinante.
Una segunda forma en que el escozul actúa, según hemos visto en los estudios anatomo-patológicos que se han hecho tanto a animales de experimentación como en las necropsias es que parece que entre los componentes del veneno de este alacrán existe un factor que inhibe el desarrollo de nuevos vasos sanguíneos al inhibir el desarrollo de estos se frena el crecimiento de los tumores.
Y en tercer lugar se conoce y se estudia en muchas universidades del mundo, incluyendo la UNAM, que hay componentes que actúan sobre la membrana celular y al actuar sobre ella inhiben su función, fundamentalmente los canales de sodio y de potasio. “para los conocedores de la oncología hoy en día se plantea que el cáncer es una enfermedad de membranas, porque de los cambios fundamentales que ocurren en la célula cancerosa alrededor de cuatro de ellos lo hacen a nivel de la membrana celular, que es una de nuestras teorías respecto a la acción del escozul.